PAPEL
Para aplicaciones en las que el uso de papel es técnicamente compatible con el producto y el sistema de envasado.
Para aplicaciones en las que el uso de papel es técnicamente compatible con el producto y el sistema de envasado.
Una solución que combina el aspecto del papel con la posibilidad de mostrar el producto.
Soluciones que se deben evaluar según las características del producto y del envasado.
Posibilidades que se deben evaluar caso por caso, verificando su compatibilidad técnica y los requisitos aplicables.
Crear productos de bajo impacto es fundamental para proteger el medio ambiente y reducir la huella ecológica de las actividades productivas. Una de las estrategias más eficaces consiste en minimizar los envases innecesarios, avanzando hacia la filosofía del «envasado cero». Soluciones flexibles y orientadas a la recogida selectiva. Diseñar envases ajustados al producto puede reducir el uso de materias primas y la cantidad de residuos. La posibilidad de reciclar un envase flexible depende de su composición y de los sistemas de recogida y tratamiento disponibles.
El ecodiseño implica integrar los criterios de sostenibilidad desde las primeras fases de concepción, analizando todo el ciclo de vida del envase. Este enfoque se traduce en la selección de recursos de reducido impacto ambiental, la facilidad de desmontaje de los componentes para favorecer su reciclaje y la optimización del consumo energético.
El uso de materiales reciclados o de origen renovable puede contribuir a reducir el impacto ambiental, según el material, el proceso productivo y la gestión al final de su vida útil. La biodegradabilidad, la compostabilidad y la reciclabilidad son propiedades diferentes. Para los materiales biodegradables y compostables hay que verificar las condiciones de tratamiento y la compatibilidad con los sistemas de recogida disponibles. Los beneficios ambientales deben evaluarse a lo largo de todo el ciclo de vida del envase.
Reducir el impacto de un envase no significa simplemente sustituir un material por otro. Hay que observar todo el proceso. ¿Cuánto material utilizamos? ¿Cuántos componentes hacen falta? ¿El envase protege bien el producto? ¿Es compatible con la máquina? ¿Cómo se gestiona al final de su vida útil? Son preguntas sencillas, pero fundamentales.
Una comunicación sostenible debe ser precisa. Por eso evitamos promesas absolutas y evaluamos cada solución según sus características reales, las prestaciones requeridas y los requisitos aplicables.